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¿CÓMO VEN LOS MILITARES LA POLARIZACIÓN?

militares

Para el estamento militar, una sociedad funciona cuando valora el orden y respeta la autoridad y sus leyes, que les permite cumplir las normas básicas de convivencia y acatar el Estado de derecho.

Si bien a los militares no les corresponde intervenir para resguardar la institucionalidad, en nuestras democracias incipientes son vistos como actores necesarios para hacer respetar las reglas del juego político. En ese contexto, para ellos la polarización politica – como reflejo de un país dividido por razones ideológicas – retrasa el desarrollo de una cultura política pluralista, sobre todo en nuestros países que están en proceso de construcción/consolidación de su sistema democrático. Si se profundiza demasiado, podría poner en riesgo la estabilidad institucional. Aspiran que el liderazgo y las organizaciones políticas cumplan el rol protagónico que les ha sido conferido para desarrollar la democracia en grados más elevados.

Despolarizar Mentes considera que nuestras democracias todavía están a prueba en materia de tolerancia y mejora de los derechos humanos y que tienen muchas tareas pendientes para avanzar hacia una verdadera sociedad democrática, que requiere no sólo cambios institucionales y legislativos, sino también transformaciones en la estructura mental y cultural de los ciudadanos que aseguren la posibilidad de un pleno ejercicio de los derechos sociales, económicos y culturales.

LA MENTE REBELDE QUE ALIMENTA LA POLARIZACIÓN 2

romper cadenas 3

En una sociedad donde predomina una mente rebelde, que ha superado la sumisión, la población necesita contención para atravesar este necesaria etapa y construir su propia identidad.

De no tenerla, tenderá a mostrar un comportamiento inestable, desorganizado, que vive el día a día con miedo y desconfianza, que requiere de vigilancia para el cumplimiento de las leyes (de lo contrario, no las acata). De no haber contención ni consecuencias, se convertirá en una población violenta, que fomenta y perpetúa la delincuencia, la formación de pandillas, las extorsiones y el crimen organizado, entre otras, creando  una dinámica autodestructiva difícil de desmontar.

Esta población sobreviviente sin contención es propia de una sociedad con baja gobernabilidad y baja ciudadanía, una sociedad frágil, pre-democrática, con un bajo cumplimiento de la ley y débil funcionamiento de sus instituciones. Si no se organiza y reacciona a tiempo, se convierte en un Estado fallido.